En Japón se celebra cada tres de marzo una festividad muy especial dedicada a las niñas. Es el conocido como "Hinamatsuri" o festival de las muñecas.
Hinamatsuri literalmente significa el día de las muñecas, auténticas protagonistas, junto con las muchachas de cada casa, de este día festivo en Japón. El objeto de la fiesta es rezar y pedir a los kamis (los dioses shinto) y a las complejas divinidades del panteón nipón protección para las muchachas, al mismo tiempo que se solicita un pronto y buen casamiento y una prolífera descendencia. Por su parte, los niños tienen su propio día, el de los muchachos, el cual se celebra el cinco de mayo y es, además, fiesta nacional.
El altar del Hinamatsuri: las muñecas
La fiesta tiene sus características peculiares, pero es totalmente imprescindible montar un altar, el cual se compone de tres, cinco o siete escalones revestidos con un tejido de color rojo. Sobre estas tarimas se disponen las muñecas en un estricto orden jerárquico. En el nivel superior de un altar típico de Hinamatsuri, el más importante, el imprescindible y por donde se empieza la colección, se sitúa un par de muñecas (representando el emperador y la emperatriz vestidos con el kimono ceremonial de doce capas, muy alejado del cotidiano yukata). Van acompañados de elaborados faroles y de dos jarrones donde se disponen ramas de melocotoneros, ya que las muñecas son representación de los melocotoneros en flor, símbolo universal del renacer primaveral y de la juventud. Aunque lo normal es que la pareja real se sitúe delante de un biombo dorado, como el de la imagen, en conjuntos elaborados y más sofisticados suelen estar junto a una casita de madera con la reproducción del palacio imperial.
El segundo escalón lo ocupan tres damas de la corte. El tercero es el reservado para cinco miembros de una orquesta (cantante, tres tambores y una flauta). En el cuarto se puede elegir entre colocar a dos guardias o bien tortas de arroz decoradas en blanco, rosa y verde (los colores del melocotonero, árbol a los que simbolizan las muñecas). El quinto es el reservado a los asistentes provistos de paraguas, estandartes y aparejos varios. El sexto se ocupa con muebles de diversos usos y, en el séptimo, en el inferior, se colocan un modelo de carruaje propio de la corte Edo (1603-1868) junto con miniaturas de arreglos florales. La totalidad de la escena recuerda un suntuoso banquete de bodas con los novios (en el piso superior), las damas de compañía, la orquesta, el servicio adicional, los regalos, el banquete y el medio de transporte especial.
Aunque el altar del Hinamatsuri completo está formado por siete pisos como el reproducido en la imagen, hoy en día es muy difícil encontrarse con uno tan grande, incluso uno de cinco niveles y lo más corriente es que en las casas se disponga uno reducido de tres pisos formado por la pareja de emperadores, las tres damas y los cinco músicos. Las familias más humildes o las formadas recientemente –con otros gustos y otras necesidades económicas- tan solo colocan la pareja de emperadores. El lugar escogido es siempre la habitación reservada para sala de estar donde se reciben las visitas.
Historia del Hinamatsuri
La festividad tiene mucho arraigo y es bastante antigua, ya que hay constancia escrita e iconográfica de unas muñecas para el Hinamatsuri en el siglo XII. Estaban realizadas con materiales más sobrios y elementales, normalmente de pasta de papel y vestidas con retales de telas. Fue en el período Edo, tan dado a la sofisticación exacerbada, cuando las figuras comenzaron a realizarse con el aspecto que se muestran hoy en día. Son piezas realizadas sobre una base de madera noble. Las manos y la cara están ejecutadas en fina porcelana pintada y los trajes están confeccionados con exquisitas telas bordadas en seda. Las muñecas rematan su atuendo con abanicos y adornos muy elaborados y de terminación impecable.
Celebrar el Hinamatsuri
Cuando nace una segunda niña en una casa, los abuelos maternos, si la pequeña tiene la suerte de tenerlos, regalan como bienvenida la pareja de emperadores. La mayor tiene la suerte de heredar los de su madre y cada una colocará los suyos en el altar, tal como se aprecia en la foto.
El altar del Hinamatsuri es imprescindible para comenzar una de las festividades más importantes de Japón.
Candela Vizcaíno

Candela, qué hermosa tradición y qué honor para las niñas ese día... Me encantaría poder ir y ver los altares y todos los personajes que los conforman. Excelente escrito. Un abrazo
ResponderSuprimirCandela, contigo siempre aprendo cosas interesantes. No sabía de la existencia de ese día. Bssss
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